Crítica de Luciano Zaiuna

Bueno, por dónde empezar… Veamos. Dos puntos de vista, ambos con un común denominador: mucho, pero poco explotado -síntoma sufrido por la trilogía de X-Men anteriormente-. Por un lado, desde el punto de vista del conocimiento del mundo comiquero -más exigente- y por otro, el espectador amante de la ciencia ficción -éste saldrá más satisfecho, sin dudas-.También podríamos decir con respecto al director la frase «el que abarca mucho, poco aprieta». Con esto más o menos podremos reflejar lo que es la película.

Recomiendo a los seguidores de los cómics pensarla como un origen distinto -lo que hicieron fue hacer algo «nuevo», sin basarse en ningún cómic que cuente el origen-, como suelen hacer en los cómics, pero esta vez tomándose una licencia muy, pero muy grande. Un ejemplo de ello es que Wolverine nace mutante pero solo tiene su factor de curación -aquí se lo muestra también con garras de hueso desde su ñiñez- y con Sabretooth son hermanos! Ya viendo eso, me predispuse de una manera muy abierta para con el film. Supuse que se tomarían una gran licencia hasta para con los personajes -como al fin ocurrió, no se ilusionen con los trailers, porque pueden resultar engañosos. No es novedoso esto, no?-. Por todo ello más de un fanático saldrá insultando.

La primera sensación que me quedó fue de una exagera aceleración por mostrar acción -abunda tanto como los efectos especiales-, personajes, el origen de Wolverine, etc., etc., etc. Parece que quisieran contarte muchas cosas en poco tiempo, todo muy apurado, muchas peleas -las mejores, para mí, las de Wolverine con Sabretooth: muy buenas-, personajes que están por el solo hecho de aparecer -sin importancia alguna-. Ejemplo de ello es la casi inexplicable aparición de La Mole.

Wolverine -no hay nada que agregar que no se haya dicho antes de Hugh Jackman, más que nació para el papel- y Sabretooth -un Liev Schreiber genial- son lo mejor -lejos- del film. Gambit, el personaje que muchos seguidores siempre quisieron ver en la pantalla grande, figura casi como uno más, bastante secundario -ni hablar de Cyclops, ¿porqué siempre da la sensación que es un completo idiota?-. Hay muchos detalles que me gustaría contar porque tienen que ver con el film en sí como para hacer una crítica más detallada pero que, obviamente, no haré para no arruinarles las sorpresas.

En síntesis, «X-Men Origins: Wolverine» resulta un film muy apurado y forzado en líneas generales y esto se nota. Uno queda con el sabor agridulce de saber lo que pudo ser y no fue.

Título original: X-Men Origins: Wolverine.
Año: 2009.
Duración: 107 min.
País: Estados Unidos.
Director: Gavin Hood.
Guión: David Benioff, Skip Woods.
Reparto: Hugh Jackman, Liev Schreiber, Danny Huston, Lynn Collins, Daniel Henney, Kevin Durand, Will I Am, Ryan Reynolds, Dominic Monaghan, Max Cullen, Taylor Kitsch, Michael-James Olsen, Tim Pocock, Julia Blake, Troye Sivan, Peter O’Brien, Aaron Jeffery, Alice Parkinson, Chris Sadrinna, Matthew Dale, James D. Dever, David Ritchie, Asher Keddie, Stephen Leeder, Tahyna Tozzi, Scott Adkins.
Género: ciencia ficción.
Sinopsis: precuela de la película X-Men. Situada 17 años antes, narra los inicios del arma X y la forma en la que Lobezno se convirtió en mutante. Logan (Hugh Jackman), convertido en un mutante que se hace llamar Lobezno, y que es capaz de sacar unas afiladas garras y de una fuerza y agilidad sobrehumana, ultima su venganza contra Victor Creed (Liev Schreiber), culpable de la muerte de su novia. Mientras tanto, otros mutantes se acogen al programa X para unir sus fuerzas.


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X-Men Origins: Wolverine
Luciano Zaiuna
2.5MIRILLAS

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